AUTONOMÍA SEXUAL Y REPRODUCTIVA
Decidir también es un derecho
La autonomía sexual y reproductiva es un derecho fundamental. Significa poder decidir libremente sobre tu cuerpo, tu sexualidad, tu salud sexual y reproductiva y tu proyecto de vida, sin presiones, amenazas, violencia ni imposiciones.
Decidir si quieres mantener relaciones sexuales, utilizar un método anticonceptivo, ser madre o acceder a información y atención sanitaria son decisiones que solo te corresponden a ti. Nadie puede tomarlas en tu lugar ni condicionarlas mediante el miedo, la culpa o el control.
Sin embargo, no siempre es fácil identificar cuándo este derecho está siendo vulnerado. En muchas ocasiones aparece de forma sutil, cuando la pareja o expareja intenta controlar aspectos íntimos de tu vida, cuestiona tus decisiones, limita tu acceso a la información o a los recursos sanitarios, presiona para que tomes determinadas decisiones o utiliza el chantaje emocional para influir en ellas.
Estas conductas suelen presentarse como muestras de amor, protección o preocupación. Frases como «lo hago porque te quiero», «es por tu bien» o «sé lo que más te conviene» pueden ocultar una forma de control que limita tu libertad y tu capacidad para decidir sobre tu propio cuerpo y tu futuro.
Es importante recordar que el consentimiento debe ser siempre libre y que cualquier decisión relacionada con tu sexualidad o tu salud reproductiva debe partir de tu voluntad. Nadie puede obligarte, manipularte o hacerte sentir culpable por ejercer tus derechos.
Reconocer la violencia contra la autonomía sexual y reproductiva nos da fuerza para resistirla y exigir nuestros derechos.





