VIOLENCIA DIGITAL EN LAS RELACIONES DE PAREJA

La violencia digital no es un hecho aislado ni se limita a lo online. Es una forma de violencia que se ejerce a través del control, la vigilancia y la invasión de la intimidad.

 

Estas prácticas pueden incluir la supervisión constante, la exigencia de acceso a espacios personales o el uso de herramientas digitales para controlar, generando una sensación permanente de falta de libertad.

A lo largo del tiempo, estas dinámicas afectan a la autonomía, la seguridad y la capacidad de decisión. La exposición continuada produce ansiedad, miedo, hipervigilancia y desgaste emocional, además de debilitar la autoestima.

 

Estas situaciones no ocurren en el vacío. Se ven reforzadas por contextos de vulnerabilidad —económica, social o administrativa— y por una normalización social que minimiza estas formas de control, dificultando su identificación.

 

Como consecuencia, pueden aparecer sentimientos de culpa, inseguridad, ambivalencia o bloqueo emocional, que no son causas, sino efectos directos de la propia violencia.

Comprender la violencia digital desde esta complejidad es clave para reconocerla, cuestionarla y dejar de responsabilizar a quienes la sufren.

 

Conocer algunas de las formas de violencia digital nos da fuerza para resistirla y exigir nuestros derechos.