Este noviembre el desmontando se convirtió en un espacio de pensamiento crítico y de revisión personal.

Negar la violencia de género no solo borra el dolor de las víctimas, sino que perpetúa el ciclo de silencio y de vulnerabilidad.

Cada vez que minimizamos, justificamos o ignoramos la violencia de género damos fuerza a los agresores y al sistema que sirve de sustrato. En cambio, cada vez que escuchamos, creemos y actuamos, construimos un futuro más seguro y justo.

El cambio comienza con el valor de reconocer y el compromiso de no callar.