Desigualdad, poder y normalización
La violencia de género no es fruto de la casualidad ni de un “mal carácter”. Tiene causas claras y estructurales.
La desigualdad histórica entre hombres y mujeres crea un marco donde el control y el ejercicio del poder masculino se legitiman. A esto se suma la normalización social de comportamientos que minimizan, justifican o invisibilizan la violencia.
El control sobre el cuerpo, el tiempo, las decisiones y las relaciones de las mujeres no es un conflicto privado: es una manifestación de poder.
Identificar estas causas nos permite desmontar mitos y comprender que la violencia no es un problema individual, sino social y estructural.
Conocer las causas de la violencia nos da fuerza para resistirla y exigir nuestros derechos.




