Los entornos rurales, en numerosas ocasiones son el caldo de cultivo perfecto para que las situaciones de violencia machista no seas identificadas como tal.
La escasez o inexistencia de recursos especializados, el miedo o la vergüenza a ser juzgadas y señaladas como culpables, la falta de la empleabilidad, o la prevalencia de valores conservadores, son entre otros, factores causales del bajo porcentaje de denuncias existentes en municipios con una población de menos de 2000 habitantes.
Si a todo lo anteriormente mencionado, le sumamos el factor mujer migrante, con barreras idiomáticas, choques culturales, desconocimiento de los recursos de ayuda, etc. El riesgo de no poder eliminar estas situaciones de violencia se multiplica.
Si conoces alguna situación, no dudes en ofrecer apoyo ¡juntas somos más fuertes!